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ALAS DE LIBERTAD

Esa mañana Mariano se despertó con la seguridad de que tenía alas.

Decía que podía volar y subió a la azotea de un cuarto piso.

¡Por fin libre! -gritó- al extender sus alas… y voló.

Voló directo al cielo.

Su cuerpo quedó destrozado en el centro del patio de un hospital

para enfermos mentales…

 

Mientras sus alas  se perdían en el universo.

(Aidee Rodríguez)